
Sabe que está sonando la canción perfecta.
Pone cara de nihilista.
Satisfecha, deconstruyendo.
…cuando los ángeles merecen morir…
Pone cara de nihilista.
Satisfecha, deconstruyendo.
…cuando los ángeles merecen morir…
Pisando el césped,
saltando con rabia y fuerza.
Tsunamis llenos de máximas sin mínimos.
Marionetas víctimas del mismo movimiento
Tocando violines adormecedores al unísono.
¡Ondas mecánica nuevas!
Sabe que la incircunspección la mantiene a flote,
sin bolsas de plástico, ni sistemas perfectos.
Pliegues de pies,
de tierra,
terremotos,
subducciones.
Pliegues de memoria.
…cuando los ángeles merecen morir…
Con ansias de apagar los soles del bien,
como si de velas y dedos fuera la cosa
no queden más luces Dionisíacas, tiene las pestañas quemadas.
Ateos in-conversos,
Enseñen los dientes torcidos.
no queden más luces Dionisíacas, tiene las pestañas quemadas.
Ateos in-conversos,
Enseñen los dientes torcidos.
Nihilista.
Nihilista.
Creando agujeros en la hierba y en el fango.
Derrumbando los hormigueros subterráneos,
renaciendo de las cenizas de cualquier fénix muerto.
Aprovechen hasta el más mínimo desperdicio.
A punta de bala en la sien
de la gente del cielo.
¡Dispara!
¡Crítica!
Invadida por las ansias del arte,
bebe la sangre que cae de la divinidad desgastada.
Pero el aleatorio está puesto,
y vuelve a beber agua.
A amar la hierba, a ser la misma idealista disfuncional.
A ir con los libros llenos de fango a la facultad.

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