Estoy aquí, para los momentos de desesperación.
Para morirme con la boca abierta, gritando la A.
No me canse de decirlo que sólo me quedan despedidas.
Tengo el corazón, el cráneo, el estómago hecho trizas.
O aquella parte del cuerpo que responda a mis emociones, se me duermen los dedos y me faltan pulmones.
Así es mi yo, mi vida...el espacio-tiempo que ocupo.
Una estación de tren de trigo amarillo.
Una estación de trigo amarillo.
Y ya sé, ya sé.
Regocijo y vereda hacia delante.
Pero, ¿A dónde me lleva la vida?
Errática, yo, como los demás observan; tan conmigo misma, tan sola.
¿Y porqué amo tanto?
Me quedo vacía a ratos.
Intermitentemente como las estaciones.
Frío-templado-caliente-templado-frío.
y así yerro
desde hace tiempo ya.
Sin quedarme a gusto del todo como ahora, cuando corte el verso.
Pero ya sé, ya sé.
No tiene importancia.
Duerme.
Deja pasar el tiempo.
Y así la vida se me pasa,
entre contracturas del aire en los pulmones negros que tengo.
Entre las bolsas llenas-vacías de serotonina que maltrato.
Acetilcolina, dopamina.
Entre cigarros, humos y miradas cómplices al vacío.
Y así se me pasa la vida.
viernes, 28 de septiembre de 2012
domingo, 23 de septiembre de 2012
Hacia noches claras.
A ver si nos aclaramos los pulmones turbios.
Los deseos imperiosos.
Las noches de flujos interminables. Danos agua.
Em vaig i m'oblido de neurotransmissors defectuosos,
empiezo a ver la putrefacción de los ácaros muertos en tus hombreras.
Y aunque conozco la teoría, me parece guarro igual,
porque si el grito de guerra es libertad, donde queda la justicia.
Em vaig i m´oblido de neurotransmissors defectuosos,
perquè és màgic,
és meravellós,
i no vull més la veritat.
eN plena PUBERTAD.
A ver si nos aclaramos los pulmones turbios.
Los deseos imperiosos.
Las noches de flujos interminables. Danos agua.
Em vaig i m'oblido de neurotransmissors defectuosos,
empiezo a ver la putrefacción de los ácaros muertos en tus hombreras.
Y aunque conozco la teoría, me parece guarro igual,
porque si el grito de guerra es libertad, donde queda la justicia.
Em vaig i m´oblido de neurotransmissors defectuosos,
perquè és màgic,
és meravellós,
i no vull més la veritat.
eN plena PUBERTAD.
jueves, 13 de septiembre de 2012
Bueno,
Necesito repelente para mosquitos. Jabón de Marsella.
Un mapa de Europa, aunque me tiente el boceto de encima de la mesa.
Renovar el carnet de la biblioteca. Robar un par de libros.
A más largo plazo una tienda impermeable supongo. De inmediato la torre de Mordor y quedarme vacía de voz. Y echar un polvo, que de hecho es un gran acontecimiento.
Hay un nudo tras la glotis y antes de la nuez. Otro entre las costillas flotantes, como entre las superficies del lado futuro del cuerpo. Lo identifico como la sensación de vida. Es una euforia que me lleva casi hasta las lágrimas.
Me balanceo de talones a los dedos. Y siento amor por mis pies. Y por mis piernas.
Y creo que tengo fe, por primera vez en la vida, conscientemente supongo.
Me parezco un ser extraño cuando de hito en hito. Entre las contracturas del aire.
El Carrer de la Marina es una autopista de ruido y flashes. El piso es un acogedor espacio, sin libros apenas.
Con algún vinilo de Dulce Pájara de Juventud.
Da esa sensación de hogar, de calidez. Un horno en días de Agosto.
Y ya se de ti un poco, y te odio menos. Por aquello de si lees esto, aunque no es necesario que llames.
Ya llamo yo a otras puertas.
http://www.youtube.com/watch?v=6Cy3hMbl1W8
Necesito repelente para mosquitos. Jabón de Marsella.
Un mapa de Europa, aunque me tiente el boceto de encima de la mesa.
Renovar el carnet de la biblioteca. Robar un par de libros.
A más largo plazo una tienda impermeable supongo. De inmediato la torre de Mordor y quedarme vacía de voz. Y echar un polvo, que de hecho es un gran acontecimiento.
Hay un nudo tras la glotis y antes de la nuez. Otro entre las costillas flotantes, como entre las superficies del lado futuro del cuerpo. Lo identifico como la sensación de vida. Es una euforia que me lleva casi hasta las lágrimas.
Me balanceo de talones a los dedos. Y siento amor por mis pies. Y por mis piernas.
Y creo que tengo fe, por primera vez en la vida, conscientemente supongo.
Me parezco un ser extraño cuando de hito en hito. Entre las contracturas del aire.
El Carrer de la Marina es una autopista de ruido y flashes. El piso es un acogedor espacio, sin libros apenas.
Con algún vinilo de Dulce Pájara de Juventud.
Da esa sensación de hogar, de calidez. Un horno en días de Agosto.
Y ya se de ti un poco, y te odio menos. Por aquello de si lees esto, aunque no es necesario que llames.
Ya llamo yo a otras puertas.
http://www.youtube.com/watch?v=6Cy3hMbl1W8
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