jueves, 13 de septiembre de 2012

Bueno,
Necesito repelente para mosquitos. Jabón de Marsella.
Un mapa de Europa, aunque me tiente el boceto de encima de la mesa.
Renovar el carnet de la biblioteca. Robar un par de libros.

A más largo plazo una tienda impermeable supongo. De inmediato la torre de Mordor y quedarme vacía de voz. Y echar un polvo, que de hecho es un gran acontecimiento.
Hay un nudo tras la glotis y antes de la nuez. Otro entre las costillas flotantes, como entre las superficies del lado futuro del cuerpo. Lo identifico como la sensación de vida. Es una euforia que me lleva casi hasta las lágrimas.
Me balanceo de talones a los dedos. Y siento amor por mis pies. Y por mis piernas.
Y creo que tengo fe, por primera vez en la vida, conscientemente supongo.
 Me parezco un ser extraño cuando de hito en hito. Entre las contracturas del aire.
El Carrer de la Marina es una autopista de ruido y flashes. El piso es un acogedor espacio, sin libros apenas.
Con algún vinilo de Dulce Pájara de Juventud.
Da esa sensación de hogar, de calidez. Un horno en días de Agosto.
Y ya se de ti un poco, y te odio menos. Por aquello de si lees esto, aunque no es necesario que llames.
Ya llamo yo a otras puertas.
http://www.youtube.com/watch?v=6Cy3hMbl1W8

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