No sabría bien por dónde empezar. Elegir las palabras correctas. No sabría comunicarme.
Aun así puedo confirmar que el baile de la muerte es dulce y caótico huracán desmedido.
Pasando las horas de éxtasis y seguido después del vacío absoluto, abre el día una luz más intensa, una vida más intensa, un propósito de atentado contra uno mismo.
Esas historias y esas imagenes no eran mías. Casi que la percepción pura tampoco.
Puedo dar fe de que mi cuerpo ha cambiado, de que siento rechazo casi momentáneo a lo contra natura de mi espíritu.
Un NO a las fallas y los epicentros, una poda de todas las tensiones de la tierra.
Apenas puedo discernir entre mi energía o mi cuerpo. Me siento sucia desde la epidermis a algún punto cercano a esternón. Me encuentro en esa contractura entre la exhalación e inhalación, donde es dominarse o soltar las ataduras del carruaje y huir a lomo de los caballos.
Me obsesiona la comisura entre las uñas y la carne.
Hasta la glándula pineal, hasta la locura.
Siento calma al contemplar El sueño. Al sabernos todos dentro de nuestra sinfonías propias únicas intransferibles.
Dominio.
Me obsesiona la comisura entre las uñas y la carne, los olores corporales, el código morse que no entiendo. La sábana de sudores que no despego de mi carne.
Me obsesiona el deseo que me pierde entre las esclavitudes y los suelos de cenizas. Porque no lo amo, pero me atrapa cuando paso descuidada las esquinas del piso. El ego vicio me susurra paranonia y me desenvuelve en un orgasmo durante la noche, resquebrajador durante el día.
Y abro las piernas cuando viene. Me penetra, me desgarra y me abandona en la cama. O en la calle, o donde quiera que vaya, porque sabe poderosas las morfinas.
Al borde de la acción cómo del precipicio me sienta. Con los placeres mundanos, derramados entre los dedos.
Con la luneta del coche destrozada. Como antaño.
preguntando con angustia suplicante si es necesario el salto.
Y yo la mayoría de las veces me dejo, abro las piernas cuando me acaricia.
Postergando el mantenimiento de los filtros caducos.
GOTAS CAEN
jueves, 23 de mayo de 2013
jueves, 2 de mayo de 2013
Noches
Saberse reflejo es interesante
cada persona es un charco del que tomar una instantánea
una descripción de algún buen hábito
el recuerdo de alguna buena poesía
toda trastocada la realidad, la música, la luz
Esas sombras persiguiéndonos por la calles de Madrid y Barcelona
gritando: ¿¡Dónde queda el Parnaso!?
Pero todos los parnasos yacen en campos yermas semillas
no nacían hadas
los niños han perdido su candor
Son solo cachos de carne llorosos y exigentes
Son solo lo que algún día fuimos
Son yo ante tu bella natura quedando desprovista de fluidez motora
Son yo detrás del cristal dejando vahos de oscuridad tras los dientes
Me gusta pensar en un pasajero de largo trayecto
que mira al horizonte pero no ve nada
Recuerda el amor en las cunetas de las carreteras de extraradio
en los pantanos y embalses de esta bella tierra
España huele a arbusto, chicharra y tierra seca
náufragos
Saberse reflejo es interesante
cada persona es un charco del que tomar una instantánea
una descripción de algún buen hábito
el recuerdo de alguna buena poesía
toda trastocada la realidad, la música, la luz
Esas sombras persiguiéndonos por la calles de Madrid y Barcelona
gritando: ¿¡Dónde queda el Parnaso!?
Pero todos los parnasos yacen en campos yermas semillas
no nacían hadas
los niños han perdido su candor
Son solo cachos de carne llorosos y exigentes
Son solo lo que algún día fuimos
Son yo ante tu bella natura quedando desprovista de fluidez motora
Son yo detrás del cristal dejando vahos de oscuridad tras los dientes
Me gusta pensar en un pasajero de largo trayecto
que mira al horizonte pero no ve nada
Recuerda el amor en las cunetas de las carreteras de extraradio
en los pantanos y embalses de esta bella tierra
España huele a arbusto, chicharra y tierra seca
náufragos
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