domingo, 19 de abril de 2009

Envuelto en mieles,
Mi fracasado se le adhiere a la piel.
No es lo que quieres escuchar,
embadurna también mis palabras.

Deja de ser un reloj que no se oxida,
¿Qué es el tiempo amigo?
Pasados los miedos con lucecitas en la noche.

Puedes derramar a cucharadas ese potaje por todo el suelo,
mientras gritas tu discurso de ateísmo chinado.
Tener fe es no querer saber la verdad.
Amén.
¿Y te preguntas quien es esa viejita con la llave de la felicidad?
Si solo pudieses creer…

El sol proyecta una doble sombra
sobre el fuego que no te muestra la verdad.
Sigue haciendo teatro.

¿A caso no te drogas?
¿No hay suficiente de mi?
Siempre dices que te queman los labios.

Sí, lo sé.
No hay versos prodigiosos o prosa de tu Jamás.
Deja de agujerearme el autoestima

Londras, londras…
¿A caso no estaba ese pájaro extinto ya?
Es el ruiseñor amor, es el ruiseñor, abraza conmigo la noche.

En nuestra orgía no caben más invitados.
Solo nosotros y ella.
O me moriré de celos al compartirte,
ya me quepa el vicio.

De colores brillantes me dibujo
Para hablarte de que me inspiras.
Y que ames a las medusas,
no han hecho daño amor.

Pero saber que te toca
Y le dedicas sonetos…
Me pongo verde,
Tengo acidez de estómago
Y se me amarga la saliva.

Por eso FRA-CA-SA-DO.
No debiste traerte la noche a la cama.
Me ha mordido
Y ha roto tus poemas.

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