So;
Ha sido un Martes como otro cualquiera, o no tanto.
Porque ya soy parte de conexiones más profundas.
Las ondas del aire me transportan, me revuelven entre vórtices y me mezclan entre aires africanos y europeos y americanos y guineanos que son los aires más increíbles.
Entonces como en un Martes normal, aunque no como ningún otro como pollo en el Express y después llego al Empereur 2, a las orillas de algún otro río que llega hasta Camerún.
Y vamos a por Lucía y entonces somos vistos y entonces llegan los mensajes de Mordor.
Mordor está siempre presente, hay Mordors en las montañas y en las llanuras, en las idas y los retornos.
Y Lucía llega, nos invade y nos sonríe con la boca, no con los ojos.
Y me lleva a su casa y me da verde mágico y estoy flotando en el piso de Carlos, David y Reva.
Aun solo de felicidad. Aun solo de vida.
Y esta gente seria pero divertida, entre pequeños y simples juegos de palabras, sexo y experiencias duras, me cogen de la mano, tal vez hasta otros continentes.
Y me sueltan y me besan las mejillas y quedo en el restaurante, en casa.
Es entonces que me reúno con familia.
Y cogemos cerveza y la felicidad se rula, y caémos entre la verborrea y la excitación de las palabras y la energía.
Y se da ese vaivén, como aquellas experiencia entre aureas en Málaga.
Y nos metemos en el agua, me asustan las medusas, pero qué más da. El agua está tan templada y las ondas marinas me mecen entre canciones de nana.
Y nuestros cuerpos desnudos se encuentran y se separan, y la situación deriba en lo que supongo que llaman experiencia religiosa.
Recuerdo que el agua me oprimía los pulmones y las luces del palacio de la segunda dama nos revelaban libres y prisioneros. Quise salir del mar y vestirme.
Al subir las rocas, dos militares apuntándonos con metralletas.
Y no nos dejan vestirnos y estoy fucking desnuda de frente a una metralleta.
La situación va;
Gritan, pido disculpas, primero sentada y desnuda, intento vestirme, la metralleta a medio metro del pecho.
Dejo las ropas, cojo valor y me levanto aun desnuda. Hablo, hablo, intervengo, le doy la razón. Y el corazón se me va a salir del pecho y las piernas me tiemblan y no consigo un equilibrio completo...y no soy consciente pero aun estoy colocada.
y entonces los gritos cesan y la metralleta baja y consigo ponerme la camiseta, y después las bragas y los pantalones...ellos gritan sobre la responsabilidad del país si me violan o me asesinan y de la mala publicidad que eso ocasiona y del dinero que se pierde.
Y yo pido disculpas y agradezco su preocupación por nuestra seguridad.
Y entonces pronuncio las palabras mágicas; Cuánto.
Y se enfadan y - Dónde vivís- Y a un militar no se le soborna jamás y cuanto tenéis en el bolsillo, y son solo 50.000 y se ríen, eso no es nada...y no llevamos nada más.
Pero yo ya me se dueña de la situación, y le hablo sinceramente, y siento el poder de mis palabras que hasta puedo llegar a tocarle y brazo y agradecerle de corazón el robo y la libertad. Siendo tan presa de la situación.
-¿Eres guineano?- Sí
-¿De dónde?- De Mongomo-
- Yo llevo poco en el país pero quiero conocerlo entero, esta magnífica tierra-
Y me preguntan otra vez que dónde vivo, que cómo he llegado a estas horas a la puta playa.
Y yo ni de coña les voy a revelar mi domicilio. Y me preguntan que como voy a llegar a casa sin taxti.
Andando respondo. Y entonces me devuelven 5000 para coger un taxi.
Y casi río y lloro al mismo tiempo. Y les doy las gracias y cojo a mi amigo de la mano y comenzamos a caminar hacia la libertad.
Al final, la fantasía de Amanda no se cumple, y no sentamos nuestros culos desnudos en unas frías sillas metálicas. Gracias al mundo. Caminamos en la oscuridad, descalzos, entre risas aun silenciosas y nerviosas.
Sin picaduras de medusa y sin grilletes entre las muñecas.
Y aun hoy al despertar en mi habitación, río, río fuerte y abiertamente,
tengo el cuerpo lleno de endorfinas.
Hoy el día es magnífico, nublado, bello, y solo me quedan par de horas para comenzar el trabajo.
Y estoy viendo la misma costa peligrosa de ayer tras las verjas del restaurante, a salvo de las armas.
Hoy es otro día bello, en África.
Me se poderosa mujer, llena de energía.
miércoles, 8 de enero de 2014
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