martes, 10 de diciembre de 2013

Oda al monstruo que nos habita dentro

Canción para dormir al monstruo que nos habita dentro.
Para las caras de asco, los juicios y las narices que sugieren estar oliendo pescado podrido.
Oda para las intenciones, las mentiras y las tierras pobres.
Para los amigos íntimos, los amigos tras las verjas de las cárceles y los que se esconden entre cabañas de madera.
Para las palabras que se escapan sin querer, revelándonos, entre alcoholes, dejando al descubierto quien somos, qué nos halaga, y qué nos ofende.
Para el que ofende y el ofendido. Para quién se deje ofender.
Para el que hiere y el herido, para quien se deja herir.

Oda para el que lo sabe todo, para el que esconde, y el que critica, para el oscuro y el claro.
HA       HA       HA (Opra)

Falsedades entre los dientes negros, las comisuras de tu boca.

Para todos nosotros más allá del ego y de las individualidades.
Para la vida, el poder de elección, las libertades y las obligaciones. Para la vida. Para los pocos que quieren subirse a ella.

Canción de Nana, para los que quieren dormir, para los que quieren despertar y para los que desean y se engañan, para los que no desean y se dejan violar. Para todos nosotros que somos vida, que somos el mismo. Lo mismo.

Oda a ese monstruo que te encuentro floreciendo cada día en tu alma, en tu cama, para el mismo gusano que me come por dentro y que ya no me da asco, para la fealdad más absoluta a la que me arrastras, me arrastro y me embelesa. Para el descontento absoluto y la miseria y la convicción de que estoy mal de la cabeza, que te coman las confusiones. Para los que decidimos ser miserables y aun los que por momentos queremos tomar el poder del flujo de energía.

Oda para mí, que soy ese mismo monstruo que me repele, que me hace odiarte y repetir tu voz insufrible en mi cerebro, en mis oídos, en mi misma alma y que quiere gritarte que te vayas a la mismísima mierda, mierda peor que en la que ya te encuentras.

Y Oda para lo que soy yo que no es monstruo. Que soy benévola, amor y comprensión.
Que soy eso que no quiere destruirte, sino que sufre y tiene compasión por tu no saber ni dónde, ni cómo.
Al sinsentido de las exigencias, de los bienes y el bienestar.
Al sinsentido de este juego, a la trampa, cual Juamanji, incluida estampida.

Oda al tecleo absurdo de la autocomplacencia, de la autoexpresión, y al grito desesperado de mis melodías incompletas. Al humano que soy confundida entre la selva y el mar.

Canción de nana y Oda a las olas de sinceridad que vienen, que se acercan a nuestras orillas, porque después de esto vendrán las consecuencias. Y yo cogeré un avión, y me despediré de esta etapa o quedaré con vosotros y nos integraremos un poco más.

Oda al monstruo que te habita dentro que no es otra cosa diferente del monstruo en el que me convierto yo.

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