Canción para dormir al monstruo que nos habita dentro.
Para las caras de asco, los juicios y las narices que sugieren estar oliendo pescado podrido.
Oda para las intenciones, las mentiras y las tierras pobres.
Para los amigos íntimos, los amigos tras las verjas de las cárceles y los que se esconden entre cabañas de madera.
Para las palabras que se escapan sin querer, revelándonos, entre alcoholes, dejando al descubierto quien somos, qué nos halaga, y qué nos ofende.
Para el que ofende y el ofendido. Para quién se deje ofender.
Para el que hiere y el herido, para quien se deja herir.
Oda para el que lo sabe todo, para el que esconde, y el que critica, para el oscuro y el claro.
HA HA HA (Opra)
Falsedades entre los dientes negros, las comisuras de tu boca.
Para todos nosotros más allá del ego y de las individualidades.
Para la vida, el poder de elección, las libertades y las obligaciones. Para la vida. Para los pocos que quieren subirse a ella.
Canción de Nana, para los que quieren dormir, para los que quieren despertar y para los que desean y se engañan, para los que no desean y se dejan violar. Para todos nosotros que somos vida, que somos el mismo. Lo mismo.
Oda a ese monstruo que te encuentro floreciendo cada día en tu alma, en tu cama, para el mismo gusano que me come por dentro y que ya no me da asco, para la fealdad más absoluta a la que me arrastras, me arrastro y me embelesa. Para el descontento absoluto y la miseria y la convicción de que estoy mal de la cabeza, que te coman las confusiones. Para los que decidimos ser miserables y aun los que por momentos queremos tomar el poder del flujo de energía.
Oda para mí, que soy ese mismo monstruo que me repele, que me hace odiarte y repetir tu voz insufrible en mi cerebro, en mis oídos, en mi misma alma y que quiere gritarte que te vayas a la mismísima mierda, mierda peor que en la que ya te encuentras.
Y Oda para lo que soy yo que no es monstruo. Que soy benévola, amor y comprensión.
Que soy eso que no quiere destruirte, sino que sufre y tiene compasión por tu no saber ni dónde, ni cómo.
Al sinsentido de las exigencias, de los bienes y el bienestar.
Al sinsentido de este juego, a la trampa, cual Juamanji, incluida estampida.
Oda al tecleo absurdo de la autocomplacencia, de la autoexpresión, y al grito desesperado de mis melodías incompletas. Al humano que soy confundida entre la selva y el mar.
Canción de nana y Oda a las olas de sinceridad que vienen, que se acercan a nuestras orillas, porque después de esto vendrán las consecuencias. Y yo cogeré un avión, y me despediré de esta etapa o quedaré con vosotros y nos integraremos un poco más.
Oda al monstruo que te habita dentro que no es otra cosa diferente del monstruo en el que me convierto yo.
martes, 10 de diciembre de 2013
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