Gorilas.
Gorilas violentos.
Gorilas violentos y sangrientos.
Medusas.
Medusas en la arena, perdiendo agua hasta la muerte.
Una rueda de bici. Una rueda de bici, que desfigura la puta medusa.
Y yo que le meto un palo en el radio, para que cuando baje por la cuesta que me lleva a la facultad, el "accidente" sea más que algo irónico, un cuadro de sangre.
Los juramentos me salen solos de la boca. Me la llenan, me hacen grietas en la lengua como si me hubiera comido 20 kilos de pipas y me mueven los labios a modo de títere.
Y me dejo.
Dejo que la ira me folle, me transforme y me vuelva a follar, porque juro (y no soy yo quien lo dice) que desfiguraría lo más hermoso.
Ha de tratarse de un círculo vicioso, porque juro que no puedo parar de jurar.
Y paso esta semana de las masturbaciones repetitivas y vacías de direcciones.
Ni siquiera te ofrecen el número de telefono, ¿Serán los polvos de una noche más agradecidos?.
El océano. Las series repetitivas, inexactas y sin prejuicios.
La bicicleta, contra las rocas, ligeramente lamida por las olas, despojo de algo inconexo.
Y mi rubor en las mejillas, y la ira en los ojos, y el placer del grito de fuerza aun raspando la garganta.
Barán Bas-Bas que os follen a todos.

tienes que considerar la opcion de que a Dios no le caes bien.
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