sábado, 27 de abril de 2013

Me gusta ser el desperdicio de tus alientos rotos
la sábana húmeda de semen, como de la marca en un árbol
ser ese lobo lamiéndose la breva, mirando al sol pupilas ciegas de júbilo

Me gusta ser el límite entre
lo profundo
lo somero
las alas infectas del insecto que anida entre las esquinas del piso
corroído por la vida, despedazado por las hormigas

ser la hierba en la tierra, en el humo
ser nada durante horas

Me gusta el reflejo en los espejos
sonreírle a esa de encías viejas, espacios saturados de piel cetrina
sabiéndome en alguna elongación del tiempo.

Me gusta ser un lobo lamiéndose la breva, cara al sol ciego de placer
y le tengo pánico al granizo.
Saberme pánico torrente en las venas cerebrales que me causen o no
la muerte o palpitaciones
Si no nací muerta y estoy viva

Me gusta ser el límite de la mediocridad de mi generación,
muerta de pánico ante la Acción.

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